Ceremonia, una de siete

La ceremonia
de ayahuasca.

Una de las siete ceremonias que se ofrecen en Lunita. La medicina abuela del Amazonas.

La ayahuasca es un brebaje: Banisteriopsis caapi, la liana, cocida junto con las hojas de Psychotria viridis. Los pueblos indígenas de la cuenca amazónica llevan siglos trabajando con ella, quizá mucho más, como medicina, como maestra, como una forma de ver lo que la vida despierta mantiene oculto. El nombre viene del quechua: aya (espíritu, alma, los muertos) y waska (liana, cuerda), la liana del alma.

Es la más intensa de las ceremonias de medicina vegetal en Lunita. Es larga, se realiza durante la noche, o a veces durante el día. Es la que más pide a quienes se sientan con ella: en la preparación, en la ceremonia misma y en la integración que sigue.

En Lunita, la ayahuasca la guía Edgar, un hombre de medicina zapoteco, de Puerto Morelos, que porta la medicina amazónica dentro de su propia tradición ceremonial mexicana. Ha sostenido este trabajo durante años, para personas de todo el mundo, con el cuidado que exige.

Se sostiene como siempre se ha sostenido la ayahuasca: en ceremonia, con canto, con un altar, con una mano experimentada guiando cada hora.

Esto no es una experiencia turística. Es el trabajo más profundo que ofrece Lunita.

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La liana
del alma.

La ayahuasca viene del Amazonas, la vasta cuenca que abarca Perú, Brasil, Colombia, Ecuador y más allá, donde los pueblos indígenas han trabajado con el brebaje a través de más culturas y lenguas de las que nadie puede contar del todo. No es una sola tradición. Son muchas, cada una con sus propios cantos, sus propios protocolos, su propia manera de entender qué es la medicina y qué hace.

Lo que comparten es el brebaje mismo, y la reverencia. La ayahuasca no se toma a la ligera en ningún lugar donde se tome de forma tradicional. Se cocina durante horas o días, con oración. Se sirve en ceremonia, casi siempre con canto, los icaros, los cantos de medicina que guían la ceremonia, llaman lo que se necesita y protegen el espacio.

El brebaje actúa sobre el cuerpo y la mente a la vez. Puede traer visiones, a veces suaves, a veces avasalladoras. Puede sacar a la superficie memorias viejas, emociones viejas, cosas enterradas hace mucho. A menudo trae también una liberación física, que la tradición entiende no como un efecto secundario sino como parte de la limpieza, el cuerpo soltando lo que ha guardado. En las tradiciones de donde viene la ayahuasca, nada de esto es accidental. Todo es la medicina obrando.

En Lunita, Edgar porta esta medicina dentro de su propio linaje, una tradición ceremonial mexicana que desde hace mucho ha dado espacio a las plantas sagradas del continente. Une la raíz amazónica de la ayahuasca con las formas ceremoniales mexicanas en las que se crió: el altar, las oraciones a las siete direcciones, el copal, el mapacho. La medicina es amazónica. Las manos que la sostienen son mexicanas.

La ceremonia en Lunita se sostiene en este linaje, y trata a la medicina con la seriedad que siempre se le ha dado.

Qué sucede durante
la ceremonia.

Toda ceremonia de ayahuasca en Lunita se construye sobre la misma base cuidadosa.

Antes de la ceremonia,

hay una llamada de admisión. La ayahuasca pide más de esta conversación que cualquier otra ceremonia: tu historial médico completo, cada medicamento y suplemento que tomas, tu historial psicológico, tu intención. Esto no es un trámite. La ayahuasca interactúa de forma peligrosa con una larga lista de medicamentos, y la admisión es donde se establece la seguridad. Si la ceremonia no es adecuada para ti, o no lo es todavía, es aquí donde te lo diremos.

La dieta

viene después. La ayahuasca exige la preparación más estricta de cualquier ceremonia en Lunita, una dieta que se te comparte en detalle antes de que llegues. Como mínimo: nada de puerco, nada de alcohol y nada de actividad sexual durante al menos una semana antes de la ceremonia, junto con otras pautas de alimentación y estilo de vida. La dieta no es arbitraria. Prepara al cuerpo para recibir la medicina con seguridad y despeja el terreno para el trabajo.

Se levanta el altar,

y Edgar comparte el significado de cada parte mientras lo arma: qué es cada elemento, qué guarda, por qué está ahí. Se dan gracias a las siete direcciones cardinales. El espacio se limpia con copal. El mapacho, tabaco sagrado amazónico, está presente todo el tiempo, como en toda ceremonia de ayahuasca, y puede usarse agua de florida durante la noche.

La medicina se sirve

en copas, y cuántas tomas a lo largo de la ceremonia depende de tu propio viaje, siempre siguiendo la guía de Edgar. Él lee dónde está cada persona y ofrece en consecuencia. La ceremonia se extiende: de cuatro a seis horas, normalmente durante la noche, a veces durante el día. Edgar la guía por completo con canto y oración.

Al cerrar la ceremonia,

comienza la integración, esa noche, y otra vez al día siguiente. La ayahuasca suele remover muchísimo, y lo que saca a la superficie solo se vuelve útil cuando se trae de regreso, se comprende y se teje en cómo vives. El cierre y la integración del día siguiente son donde eso empieza.

Quién guía
la ceremonia.

La ayahuasca en Lunita la guía Edgar, un hombre de medicina zapoteco, nacido y criado en las tradiciones ceremoniales de México, de Puerto Morelos. Porta varios linajes indígenas mexicanos, y dentro de ellos desde hace mucho ha dado espacio a las plantas sagradas del continente, la ayahuasca entre ellas.

Lo que Edgar aporta a la ayahuasca no es un espectáculo prestado. Es toda una vida dentro de la ceremonia: el altar, los cantos, la lectura de dónde está una persona y qué necesita, la firmeza para sostener una noche larga y a veces difícil sin perder el hilo. Quienes se sientan con él describen sentirse sostenidos de principio a fin, incluso cuando la medicina los llevó a un lugar duro.

Trabaja con un equipo. En ceremonia, nunca sostiene el espacio solo. Hay personas presentes para apoyar al grupo, para atender a quien lo necesite, para mantener el contenedor seguro cada hora.

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Con qué vienen
a trabajar las personas.

La ayahuasca suele atraer a personas en los umbrales de su vida.

Para algunas personas, es un trauma, algo que ocurrió, a veces hace mucho, que ha marcado todo desde entonces y nunca se resolvió del todo. La ayahuasca tiene una manera de traer esas cosas de vuelta a la vista, no para revivirlas, sino para finalmente atravesarlas con la medicina y el facilitador sosteniéndote.

Para algunas, es una depresión o una pesadez que la palabra por sí sola no ha levantado. La medicina no la borra, pero las personas suelen describir salir del otro lado de una ceremonia capaces de ver su propia vida desde otra altura.

Para algunas, es un hambre espiritual, la sensación de que hay algo más, y el anhelo de hacer contacto directo con ello. La ayahuasca es, para muchas tradiciones, exactamente esto: una manera de encontrarse con lo sagrado sin intermediario.

Y para algunas, es un llamado que no pueden explicar. Se sienten convocadas por la medicina y confían en ese impulso.

Lo que no vamos a prometer es una cura, un arreglo ni un resultado garantizado. La ayahuasca no es suave y no es predecible. Lo que ofrece es una puerta hacia las partes de ti que son más difíciles de alcanzar, y el trabajo, como siempre, es lo que haces con lo que encuentras ahí. La integración es donde la ceremonia se vuelve una vida.

Cosas que conviene saber
antes de sentarte.

La ayahuasca es la medicina más poderosa en Lunita, y la que más puede salir mal si se aborda con descuido. La llamada de admisión existe para revisar todo esto. Esto es lo que más importa.

⚠ Antidepresivos y medicamentos: esto puede ser peligroso.

La ayahuasca contiene IMAO naturales. Combinada con ISRS, IRSN, ciertos otros antidepresivos y una variedad de otros medicamentos, puede provocar síndrome serotoninérgico, una reacción grave y en ocasiones mortal. Esto no es una advertencia de “tómalo con calma”. Algunas combinaciones son genuinamente peligrosas. Revisaremos cada medicamento y suplemento que tomes durante la admisión, y nunca te pedimos que suspendas un medicamento por tu cuenta. En muchos casos, la respuesta segura y honesta es que el momento no es el adecuado.

Condiciones psiquiátricas. La esquizofrenia, el trastorno bipolar, la psicosis y ciertas otras condiciones psiquiátricas están contraindicadas. La ayahuasca puede desestabilizar estas condiciones de maneras que causan daño duradero. Si alguna forma parte de tu historial o el de tu familia, lo hablaremos con cuidado, y a veces la respuesta es no.

Condiciones cardíacas. La ayahuasca afecta la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Las condiciones cardiovasculares importantes deben conversarse durante la admisión.

Embarazo y lactancia. No realizamos esta ceremonia para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

La dieta no es opcional. La dieta de preparación (nada de puerco, nada de alcohol, nada de actividad sexual durante al menos una semana antes, más las pautas adicionales que te enviamos) existe en parte por seguridad y en parte para prepararte para el trabajo. Llegar sin preparación es llegar sin seguridad.

Disposición emocional. La ayahuasca pide mucho. Si estás en una crisis aguda o en un periodo de profunda inestabilidad, la respuesta correcta puede ser todavía no. El terreno necesita estar lo bastante firme para sostener lo que la medicina remueve.

Si la ayahuasca no es adecuada para ti, o no lo es todavía, te lo diremos con claridad. Con esta medicina, esa honestidad tampoco es opcional.

Práctico.

Duración

De cuatro a seis horas. Normalmente durante la noche; disponible durante el día si se acuerda. El día anterior es para la preparación final; el día siguiente es para descanso e integración.

Las copas

La medicina se sirve en copas a lo largo de la ceremonia. Cuántas tomas depende de tu propio viaje, siempre siguiendo la guía de Edgar. Él lee a cada persona y ofrece en consecuencia.

Tamaño del grupo

Las ceremonias grupales se realizan para hasta dieciséis participantes, con Edgar sosteniendo el espacio y un equipo apoyando al grupo. Las ceremonias privadas, en retiros personales, se realizan para una a diez personas.

El altar y la apertura

Toda ceremonia comienza con el altar levantado y explicado, gracias dadas a las siete direcciones, el espacio limpiado con copal. El mapacho está presente todo el tiempo; puede usarse agua de florida durante la noche.

La dieta

Se envía una dieta de preparación detallada antes de tu retiro. Seguirla es obligatorio, no sugerido.

Integración

Comienza al cerrar la ceremonia y continúa al día siguiente. Es parte de la ceremonia, no un extra.

Grupal o privada

Disponible dentro de retiros organizados y dentro de retiros personales.

Incluida en la propuesta del retiro

Nunca se vende por separado; el costo es parte de tu propuesta personalizada. Disponible dentro de los retiros MoonSeeds con un costo de ceremonia reducido.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la ayahuasca?
La ayahuasca es un brebaje amazónico de la liana Banisteriopsis caapi cocida con las hojas de Psychotria viridis, con el que los pueblos indígenas de la cuenca amazónica han trabajado durante siglos como medicina y maestra. El nombre es quechua: aya, espíritu o alma, y waska, liana, la liana del alma. Es la ceremonia de medicina vegetal más intensa en Lunita, larga, realizada durante la noche, con canto y un altar, y en Lunita la guía Edgar, un hombre de medicina zapoteco que porta la medicina amazónica dentro de su propia tradición ceremonial mexicana.
¿Es legal la ayahuasca en México?
Vive en una zona gris legal, y la respuesta honesta importa más que una tranquilizadora. México no tiene una ley federal que clasifique explícitamente a la ayahuasca como sustancia prohibida, y las ceremonias en contextos tradicionales y de retiro operan abiertamente. Lo que ha atraído acciones de las autoridades es el transporte del brebaje, en particular por aeropuertos, un riesgo que asume el centro, nunca el participante. Tú llegas, te sientas; la medicina está aquí. Si el matiz legal te importa, lo hablaremos con honestidad en la llamada.
¿Es segura la ayahuasca?
Es poderosa, y la medicina que más puede salir mal si se aborda con descuido, por eso la admisión es la más minuciosa que hacemos. La precaución más seria son los medicamentos: la ayahuasca contiene IMAO naturales, y combinada con ISRS, IRSN y ciertas otras sustancias puede provocar síndrome serotoninérgico, una reacción grave y en ocasiones mortal. Condiciones psiquiátricas como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la psicosis están contraindicadas, al igual que el embarazo y la lactancia, y las condiciones cardíacas importantes deben declararse. La seguridad aquí es la admisión, la dieta y el sostén, nunca una promesa de que la noche será suave.
¿Cuál es la dieta y la preparación para la ayahuasca?
La ayahuasca exige la preparación más estricta de cualquier ceremonia en Lunita, una dieta que se te comparte en detalle antes de que llegues. Como mínimo: nada de puerco, nada de alcohol y nada de actividad sexual durante al menos una semana antes, junto con otras pautas de alimentación y estilo de vida. Es obligatoria, no sugerida: prepara al cuerpo para recibir la medicina con seguridad y despeja el terreno para el trabajo.
¿Cuánto dura una ceremonia de ayahuasca?
De cuatro a seis horas, normalmente durante la noche, a veces durante el día si se acuerda. El día anterior es para la preparación final y el día siguiente para descanso e integración, así que considera más que la ceremonia en sí.
¿En qué se diferencia la ayahuasca de las otras medicinas?
La ayahuasca es la medicina del viaje largo: horas de visiones, memoria y emoción por atravesar, con el cuerpo a menudo liberándose como parte de la limpieza. El bufo, en cambio, son minutos y más bien una disolución total; los hongos sagrados son más suaves y más orgánicos; el cacao y el temazcal son las puertas no psicodélicas. La ayahuasca es la que más pide, en la preparación, en la ceremonia y en la integración posterior.

Cuando estés listo.

No tenemos prisa. Y el trabajo tampoco.