Volverás a mí

Los antepasadosLos que me llamaban sagrada

Una princesa corre de noche por la selva bajo la luna

Hubo un tiempo en que los hombres me conocían por mi nombre. No este nombre: este llegó mucho después.

Hablo de cuando esta tierra estaba llena de gente que sabía escucharme. Los mayas.

Quizá en la escuela les hablaron de ellos como se habla de las cosas lejanas y terminadas. Guarden bien esto: no están lejos, y no se terminaron. Son los abuelos de los abuelos de los abuelos de muchos de ustedes que me están leyendo. Su sangre todavía camina descalza por mis senderos.

Leían el cielo. Construyeron templos tan precisos que en ciertos días del año el sol, al bajar, dibujaba serpientes de sombra en las escaleras. Lo habían calculado, mientras en otras partes todavía se creía que el cielo era un techo.

Y me llamaban sagrada. Para ellos yo no era un lugar para explotar: estaba viva. Cuando necesitaban algo, pedían. No tomaban y ya.

Así que escúchenme bien, niños de aquí: cuando alguien intente hacerles creer que venir de una familia de la selva es poco, acuérdense de que son los hijos de los hijos de un pueblo que leía las estrellas cuando medio mundo dormía a oscuras.

Mientras haya un niño que se acuerde, los antepasados están vivos.

Esta noche el viento me contó también la historia de una princesa que corría descalza en la noche, y de la selva que la escondió.

Volverás a mí

Fin

Las dos aguas

Llega el domingo 18 de octubre