Lunita Originals

Algunos retiros no
empiezan con una persona.

Empiezan con una idea que no deja en paz a nadie.

Un retiro para quienes ya no pueden crear. Para mujeres que se convirtieron en madres y no logran encontrarse. Para fundadores que lo quemaron todo. Para hombres que nunca aprendieron a llorar.

Ninguna de estas ideas llega con un facilitador incluido. Llegan solas, y ahí se quedan hasta que alguien las construye.

A person with multiple stacked wrist bracelets—including a red band, black rubber bracelet, and silver-studded cuff—holds out a palm displaying…

Las construimos.
Primero. Completas.

El camino es el mismo que seguirías para lanzar un producto, porque eso es exactamente lo que es.

La idea. No qué disciplina ofrecer: qué cambio todavía no tiene dónde vivir.

El mercado. Quiénes son de verdad estas personas, cuántas son, qué han probado ya, cuánto están dispuestas a gastar. Si no hay nadie ahí, la idea se queda bonita y nunca se convierte en retiro.

El nombre. Un retiro que no puedes explicar en una frase todavía no está listo. El nombre es la primera prueba: si necesita un párrafo, la idea no está enfocada.

El contenido y la duración. Qué pasa, en qué orden, a lo largo de cuántos días. Tres, cinco o siete no es una decisión de logística: es una decisión sobre qué tan profundo se puede llegar.

El plan de negocio. Precio, costos, punto de equilibrio, tamaño del grupo. Una idea sin números es un deseo.

Entonces, y solo entonces, las personas.

No una persona. Dos.

Buscamos las manos al final, que es lo contrario de como suele hacerse. Eso nos enseñó algo: un retiro se sostiene sobre dos roles, no sobre uno.

El especialista aporta el oficio. Conoce una cosa a fondo: la cocina, la fotografía, el buceo, el trabajo con la tierra, la lectura del cielo, la apicultura, el uso de la voz. Muchas veces nunca ha guiado un retiro, y a veces ni siquiera lo ha pensado. Eso no es un problema que resolver: es la razón por la que lo buscamos. La profundidad real es rara. La otra no.

El facilitador sostiene al grupo. Sabe qué hacer cuando alguien se quiebra el tercer día, cuando una persona acapara el círculo, cuando la energía cae después de la comida. Sostiene el espacio mientras el especialista sostiene el contenido. Y casi siempre trae una comunidad construida durante años, que es la primera en responder cuando el retiro abre.

Dos trabajos distintos. Pedirle a una sola persona que haga los dos es la forma más rápida de desperdiciar una buena idea.

Lo que recibes si dices que sí.

No una propuesta para evaluar. Un retiro terminado.

El programa, las fechas, los números, los participantes esperados, la forma de la semana ya construida, y a tu lado la persona que cubre el rol que tú no cubres.

Lo que se está construyendo ahora.

Las primeras ideas están en construcción. Fotografía entre la selva y el mar. La comida y la cultura que la rodea. El mar como práctica de presencia. Cuerpo, sonido y tradición maya. El regreso a la conexión con uno mismo.

Ninguna está abierta todavía. Cuando una lo esté, te enterarás aquí.

¿Sabes algo a fondo?

Si dominas un oficio, o si sostienes grupos, esta es la puerta.